Por: Jesús Corrales Delgado
El Cristiano ante la Esfera Pública (POLITICA) y el Reloj Profético
Estudio Bíblico sobre la Participación Civil y el Discernimiento de los Tiempos
1. Introducción
En un día como hoy, donde la nación decide su rumbo legislativo, surge la duda: ¿Debe el cristiano involucrarse en política o mantenerse al margen? Mientras algunos proponen un aislamiento total, la Biblia nos revela que la fe no es una burbuja, sino una luz que debe alumbrar en todas las áreas, incluyendo la gobernanza. Ignorar la política es ignorar el cumplimiento de las profecías y la responsabilidad de proteger los valores del Reino de Dios en la tierra.
2. Fundamentos Bíblicos de la Autoridad y el Deber
La política no es un invento humano, sino un sistema de orden permitido por el Creador:
Soberanía Absoluta: "Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes" (Daniel 2:21).
El Propósito del Gobierno: Según Romanos 13:1-4, las autoridades están para castigar al malhechor y premiar al que hace el bien. Cuando un gobierno hace lo contrario, está fallando a su diseño divino.
Búsqueda de la Paz: "Y procurad la paz de la ciudad... porque en su paz tendréis vosotros paz" (Jeremías 29:7).
3. La Política en la Historia Bíblica
A lo largo de toda la Escritura, Dios levantó líderes políticos para cumplir Sus propósitos:
En el Antiguo Testamento:
José: Gobernador de Egipto; salvó naciones mediante la administración pública.
Débora: Jueza y líder civil; trajo libertad a un pueblo oprimido.
Nehemías: Gobernador de Judá; reconstruyó no solo muros, sino la estructura social y espiritual.
Daniel: Alto funcionario en imperios paganos, cuya integridad influyó en decretos reales.
Ester: Reina de Persia; usó su posición política para detener un genocidio.
En el Nuevo Testamento:
Erasto: Tesorero de la ciudad de Corinto (Romanos 16:23); un administrador público fiel.
Cornelio: Centurión romano; su posición militar y civil no fue impedimento para ser el primer gentil convertido.
Juana: Esposa del intendente de Herodes; servía a Jesús desde el círculo de poder del rey.
Sergio Paulo: Gobernador de Chipre; un líder político que aceptó el Evangelio (Hechos 13:12).
4. El Escenario Profético: Israel y las Guerras Actuales
No podemos separar la política de la profecía. Lo que ocurre hoy en el mundo es el eco de las advertencias bíblicas:
Israel como Termómetro: El conflicto en Tierra Santa y el asedio de las naciones cumplen Lucas 21:20. La geopolítica actual apunta a la preparación de las alianzas descritas en Ezequiel 38 (Gog y Magog).
Guerras y Rumores: Jesús advirtió que estos eventos serían el "principio de dolores" (Mateo 24:6-8). El cristiano atento a la política puede discernir qué tan cerca estamos del cumplimiento final.
5. El Peligro de las Ideologías y la Distorsión Moral
Estamos viviendo el tiempo de la "inversión de valores" que menciona Isaías 5:20: "¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo!".
Doctrinas Comunistas y Ateas: Estas ideologías buscan sustituir a Dios por el Estado, distorsionando la realidad y atacando la familia y la libertad religiosa.
Gobernantes y Delincuencia: Cuando quienes gobiernan se vuelven cómplices del mal o justifican al impío, caen en lo que Dios abomina (Proverbios 17:15). La impunidad y la protección al delincuente son señales de una nación que ha dado la espalda a la justicia bíblica.
La Apostasía de los Últimos Días: En 2 Timoteo 3:1-5, se nos advierte de hombres sin afecto natural y aborrecedores de lo bueno, descripción que encaja con agendas políticas que hoy llaman "progreso" a lo que la Biblia llama pecado.
6. Conclusión y Aplicación
El cristiano debe estar atento y participar activamente por tres razones fundamentales:
Por Mayordomía: Votar es administrar el poder que Dios nos dio para frenar la maldad.
Por Profecía: Para entender los tiempos y no ser engañados por falsos mesías o doctrinas de error.
Por Amor al Prójimo: Un mal gobierno trae hambre y persecución; un buen gobierno permite que el Evangelio corra libremente.
Ante las urnas: No votes por colores, vota por principios. Rechaza a quienes promueven la muerte, el odio de clases y el engaño. "Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová" (Salmo 33:12).
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